Enterrados vivos. ¿Cuánto sobrevivirías dentro de un ataúd?

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Es imposible saber cuántas personas han sido enterradas vivas. Se sabe de algunos casos porque los restos han sido exhumados. Al abrir el ataúd se descubre que el cuerpo presenta señales de haber estado vivo cuando ya estaba a dos metros bajo tierra. En su desesperación por salir, la víctima había golpeado la tapa del ataúd, manchas de sangre quedaron dispersas junto al cuerpo o este fue encontrado en una posición que no era la del “eterno descanso”: bocarriba y con las manos cruzadas sobre el pecho.

 

En la antigua Rusia, uno de los castigos más crueles para los criminales era enterrarlos vivos. Otra de las causas se suele atribuir a un mal neurológico llamado catalepsia, por el cual el cuerpo se pone rígido como un cadáver y los signos vitales prácticamente dejan de percibirse.

 

Por esa razón hay personas que han decidido mandarse hacer ataúdes con medidas de seguridad especiales para que, en caso de ser enterradas vivas, puedan comunicarse con el exterior y pedir ayuda. Algunos médicos han dado a conocer una serie de medidas que se pueden tomar en caso de que, por alguna extraña razón, usted se despierte en medio de la oscuridad total en un ataúd y tenga alguna posibilidad de sobrevivir.

 

 

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1. Técnica para escapar.

Técnica para escapar.
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Crédito: Yannick Bouchard.

Si no eres un personaje de Tarantino es poco probable que escapes de la tumba. Pero aun así, puedes intentarlo. En primer lugar, los médicos recomiendan no gritar. Eso te hará entrar en pánico y tu ritmo cardiaco aumentará, por lo que consumirás más oxígeno. Una persona adulta consume 0.5 litros de oxígeno por minutos, lo que te da una esperanza de vida de cinco horas. Otro de los factores importantes es la calidad del ataúd: entre más corriente sea, más probabilidades tendrás de levantar la tapa. Si tuviste un entierro muy fino, será imposible que destrabes el metal revestido con madera. Antes de levantar la tapa a base de golpes y patadas, se recomienda que coloques la camisa alrededor de tu cara para que, una vez empieces a escalar, la tierra no se te meta por la nariz y la boca.

2. La leyenda urbana de Joaquín Pardavé

La leyenda urbana de Joaquín Pardavé
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Crédito: Internet.

Uno de los actores más destacados de la época de oro del cine nacional fue Joaquín Pardavé. El 20 de julio de 1955 murió en la Ciudad de México. La leyenda dice que su médico de cabecera, quien conocía todos los males de salud que lo aquejaban, se encontraba de vacaciones fuera de México. Luego de ser velado, los restos del actor fueron enterrados en el lote de actores del Panteón Jardín. Al regresar, su médico se enteró del deceso y ordenó la exhumación del cadáver. Otra versión indica que los sobrevivientes se enteraron de que el testamento del actor había sido colocado en el ataúd. El caso es que el cuerpo fue desenterrado y al abrir la tapa del ataúd se encontraron con un espectáculo que los dejó helados. El cuerpo estaba boca abajo, las manos crispadas y los dedos rígidos, además de que había manchas de sangre en la tela de la cubierta. Se dedujo que el actor intentó levantar la tapa haciendo presión con la espalda. Recientemente, uno de los sobrinos de Pardavé aseguró que la historia era falsa, que su tío había muerto de un derrame cerebral y que el deceso fue certificado por un médico.

3. Enterrado vivo como castigo.

Enterrado vivo como castigo.
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Crédito: Internet.

El 7 de junio de 2013, Santos Ramos Colque fue acusado de haber violado y matado a una mujer, por lo que un centenar de campesinos lo enterró vivo junto al ataúd de su presunta víctima. Los hechos ocurrieron en el poblado andino de Colquechaca, al sur de La Paz, Bolivia. Los reportes no indican cómo es que los pobladores llegaron a la conclusión de que el joven de 18 años era el responsable de la muerte de la mujer. Pero al detenerlo, lo golpearon y lo apalearon hasta dejarlo inconsciente. Fue entonces que decidieron atarle las manos por la espalda, arrojarlo a una fosa abierta en el cementerio, colocarle encima el ataúd de la mujer asesinada y cubrirlo con tierra. El grupo de policías que se acercó a la escena no pudo hacer nada para contener a la turba y el cuerpo de Ramos Colque no pudo ser rescatado hasta varios días después.

4. El caso de Neysi Pérez.

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Crédito: Univisión.

Sucedió en San Pedro Sula, al norte de Honduras, en 2013. Neysi Pérez, una joven de 16 años y con tres meses de embarazó, escuchó una balacera cerca de su domicilio. Asustada, perdió el conocimiento y empezó a arrojar espuma por la boca. La familia, de creencias religiosas muy arraigadas, pensó que la joven estaba poseída por el demonio, por lo que llamó a un cura. Sin embargo, Neysi falleció en un hospital. Un día después de ser enterrada, su marido acudió a la tumba y asegura que escuchó ruidos, por lo que le pidió ayuda a uno de los empleados del cementerio, quienes rompieron la tumba para sacar el ataúd. De acuerdo con los testimonios de los familiares, éste se encontraba con el vidrio roto y había heridas en los brazos de Neysi. Al llevarla por segunda vez al hospital, los médicos confirmaron que estaba muerta. De acuerdo con el reporte oficial, un espasmo muscular postmortem pudo haber ocasionado que el vidrio se rompiera.