14 Leyes que son muy ciertas si es que eres dueño de un gato.

Imagen de Mitzi Arlene
Mitzi Arlene 12/08/2016 0 visitas

Puedo confirmarlo, los gatos son criaturas extrañas y no los conoces bien hasta que tienes uno. La mayoría de la gente desprecia tanto a los gatos que ahora me parece aún más díficl creerlo. Sí, son animales mucho más independientes pero también son cariñosos (cuando quieren pero lo son), más limpios que los perros, super curiosos y también muy inteligentes.

Son seres tan misteriosos que solo puedes conocerlos conviviendo con ellos y comprobar todo lo que se dice de ellos, tal vez no que sean tan entusiastas y nobles como un perro pero definitivamente tienen su encanto y gracia.

Y entre dueños de gatos sabrán algunas leyes que no importa qué raza de gato tengas, el tamaño o edad, son cosas que siempre harán, cosas características de un gato, comportamientos que todo gato tiene y que son, precisamente eso, leyes felinas que no fallan.

Con estas ilustraciones te presentamos las leyes felinas que siempre sucederán si tienes un gato o más en casa. De inmediato podrás identificarte con al menos una de estas graciosas ilustraciones que reflejan la vida de un dueño de gatos.

1. La ley de la mirada felina.

La ley de la mirada felina.

Crédito: Sofia Kuznetsova.

Un gato puede inducir sentimientos de culpa a otros con solo una mirada. Incluso cuando fue la culpa del gato, de hecho, solo cuando fue culpa del gato.

2. La ley de la física felina.

La ley de la física felina.

Crédito: Sofia Kuznetsova.

La posibilidad de hacerlo tomar cualquier tipo de medicina es suficiente para proveer a un gato de mucha energía para sobrepasar las leyes conocidas de la física e incluso practicar la teletransportación.

3. La ley de la curiosidad felina.

La ley de la curiosidad felina.

Crédito: Sofia Kuznetsova.

El interés de un gato es indirectamente proporcional a la cantidad de esfuerzo que una persona pone en atraer la atención del gato.

4. La ley de la resistencia felina.

La ley de la resistencia felina.

Crédito: Sofia Kuznetsova.

La resistencia mostrada por un gato es directamente proporcional al deseo de su dueño de forzarlos a hacer algo.