Las 7 comidas más extrañas y WTF de la antigua Roma

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dubasone 02/09/2016 0 visitas

Actualmente en todo el mundo existen recetas de cocina que, sin duda, nos asombran debido a lo raras que pueden ser, según las tradiciones de cada lugar, o los experimentos gastronómicos que nunca fallan. Es así que la cocina siempre ha tenido platillos raros, pues alguien que se digne de ser un buen chef, siempre está experimentando con nuevos sabores, formas y, por ende, con nuevos ingredientes.

 

¿Ahora ustedes pueden llegar a imaginarse la cantidad de menús raros que se han servido a lo largo de la Historia? ¡Han de ser infinitos! Y seguro nos ha de dar mucha curiosidad lo que antes comían, no sé, los aztecas por ejemplo, o los antiguos egipcios o, por qué no, los romanos que habitaban la antigua Roma.

 

Menos mal que gracias al estudio de la Historia podemos saber qué comían algunas de esas culturas de muchos años anteriores. Y como ejemplo notable, aquí te compartimos parte del menú demasiado raro que los habitantes de la antigua Roma llegaron a disfrutar y que a nosotros, hoy en día, nos parece algo demasiado bizarro.

 

He aquí las 7 comidas más extrañas y WTF de la antigua Roma

1. Jirafa

Jirafa

Crédito: batanga

En Pompeii se descubrieron restos de jirafa en el sistema de drenaje de un restaurante romano. Por los restos, se evidenció que la jirafa fue cortada y consumida, aunque han sido los únicos restos de jirafa encontrados en Italia, por lo cual seguramente fue más un capricho que un plato recurrente.

2. Medusas

Medusas

Crédito: batanga

No eran comunes en el menú de los romanos, aunque de vez en cuando se servían en ensaladas después de ser freídas.

3. Lengua de pavo real

Lengua de pavo real

Crédito: batanga

Es un hecho conocido que el emperador romano Elagabalus solía comer lenguas de pavo reales y hasta ruiseñores, pues creía que eso lo haría inmune a las plagas.

4. Cerebro de cordero

Cerebro de cordero

Crédito: batanga

Aunque parezca raro, éste era uno de los platillos preferidos en la antigua Roma. Se servía el cerebro de cordero con huevos, pimienta y pétalos de rosas, o hasta lo hacían gelatina.