6 Cosas extrañas que han hecho personas con mucho dinero

El dinero es poder, de eso no cabe duda. Es lo que hoy en día mueve montañas, hace milagros y tiene envilecidas a millones y más millones de personas. Quien tiene dinero, se dice, tiene la vida asegurada. Lamentablemente, no a todos nos va muy bien que digamos económicamente. Por ello, sólo gastamos en lo que necesitamos y, de vez en cuando, en uno que otro capricho que no tiene nada de extraño.

Sin embargo, ¿se imaginan en qué cosas pueden llegar a gastar aquellas personas que son locamente millonarias? ¿Se imaginan ustedes qué cosas harían si tuvieran algo muy valioso o mucho dinero en su poder? Seguro todos gastaríamos o haríamos algo que para el resto del mundo sería una auténtica sorpresa.

Y si no me creen, que baste ver algunos cuantos ejemplos de millonarios que compraron o hicieron cosas que nadie se podía esperar. Así que, sin más, aquí te mostramos estas 6 cosas extrañas que han hecho personas con mucho dinero… ¡No sé ustedes, pero yo sí que les tengo mucha envidia por más extraños que sean!

1. Comprar Stonehenge

Comprar Stonehenge

Crédito: vix

En 1915, un millonario llamado Cecil Chubb compró este famoso monumento neolítico por 6600 libras esterlinas. El motivo: regalárselo a su esposa. Sin embargo a la esposa no le gustó mucho y lo terminó donando al gobierno británico.

2. Adicto al juego nivel extremo

Adicto al juego nivel extremo

Crédito: vix

Sí, está bien, hay muchas personas adictas a los juegos de azar, pero estoy seguro que pocos como Terry Watanabe, un millonario que derrochó en Las Vegas nada más y nada menos que 127 millones de dólares en el 2007… ¡Qué mala suerte ha de haber tenido!

3. Bigamia

Bigamia

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Es cierto, no se necesita ser rico para tener distintas relaciones al mismo tiempo. Sin embargo, H. L. Hunt tenía 2 esposas y de ese modo llevaba a mejor fin sus negocios petroleros… ¡Raro! ¿O no?

4. Fijación caníbal

Fijación caníbal

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James Jameson, un magnate del whisky, siempre sintió curiosidad o simpatía por el canibalismo. Eso de algún modo lo motivó a comprar una niña de 10 años, en 1887, para dársela de comer a una tribu caníbal mientras él veía el proceso… ¡Vaya que estaba loco!