Presidentes que acabaron en la cárcel por fuertes escándalos de corrupción

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Un día tuvieron todo el poder para ellos, y al siguiente, estaban en una prisión. Son expresidentes que, tras haber abandonado su cargo, fueron acusados de delitos que van desde corrupción hasta crímenes de guerra y lesa humanidad. El historiador italiano Lord Acton acuñó la famosa frase de “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, pero también enceguece, como bien lo demuestran estos casos de expresidentes que quisieron controlar todo: el dinero público, los congresos, los medios de comunicación, la vida de los ciudadanos. Al final, a veces por causas meramente políticas, la justicia llegó para ellos y hoy purgan condenas o se encuentran a la espera de recibir una sentencia.

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1. Alberto Fujimori

Alberto Fujimori
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Crédito: Diario El Comercio.

Presidente de Perú entre 1990 y 2000, Alberto Fujimori se encuentra actualmente preso en el Penal de la Diroes, a cargo de la Policía Nacional, en Lima. Tras varios escándalos de corrupción que amenazaban la permanencia de su gobierno, huyó a Tokio donde fue protegido gracias a su doble nacionalidad. Envió su renuncia a través de un mensaje de Fax. A partir de entonces, el Congreso de Perú solicitó al gobierno japonés la extradición del expresidente, pero la solicitud fue rechazada una y otra vez. Tras permanecer cinco años a salvo, viajó a Chile en un vuelo privado. Al llegar al aeropuerto, fue detenido, encarcelado y meses después enviado a Perú a enfrentar cargos por delitos de lesa humanidad, corrupción, peculado, apropiación de fondos públicos (algunas ONGs estiman en 600 millones de dólares lo sustraído ilegalmente) y violación a los derechos humanos. Sus partidarios aseguran que Fujimori logró vencer al terrorismo durante sus años de gobierno. Sus detractores argumentan que logró disminuir la presencia terrorista cometiendo, como autor intelectual, numerosos atropellos en contra de la población, de periodistas y de activistas defensores de los derechos humanos. En 2009 fue condenado a 25 años de cárcel.

2. Otto Pérez Molina

Otto Pérez Molina
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Crédito: Yahoo News.

El general retirado Pérez Molina fue el primer militar elegido democráticamente en Guatemala. Llegó a la presidencia con el 54% de los votos. Nunca antes ningún mandatario había sido elegido con tanto margen. Adquirió notoriedad en el ámbito internacional por proponer la legalización de las drogas como una medida para combatir la violencia producida por el crimen organizado en Centroamérica. Pérez Molina tenía amplia experiencia en el combate al narco. En 1993 fue el general encargado de capturar en Guatemala a Joaquín Guzmán Loera para posteriormente entregarlo a las autoridades mexicanas en la frontera sur. Pero las cosas cambiaron para él y para muchos de los miembros de su gabinete a partir de abril de 2015, a un año de que concluyera su mandato. La Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala dio a conocer un caso de corrupción que involucraba a altos funcionarios, incluyendo al presidente, con una red de contrabando en las aduanas de ese país que dejaba ganancias millonarias. El 1 de septiembre, el Congreso le quita sus derechos políticos y Pérez Molina firma su renuncia. Un juez ordenó su captura y desde entonces se encuentra preso en el penal de Matamoros (el mismo donde permaneció recluido el exgobernador de Veracruz, Javier Duarte, el tiempo que estuvo en el país centroamericano). Hasta el momento, el expresidente continúa preso sin recibir una sentencia.
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3. Alfonso Portillo

Alfonso Portillo
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Crédito: Prensa Libre.

Fue presidente de Guatemala entre 2000 y 2004. Tiempo después de abandonar el poder, entre señalamientos de corrupción, se le acusó de un desfalco al erario público por 120 millones de quetzales, algo así como 16.5 millones de dólares. En 2008 fue juzgado por los tribunales guatemaltecos que lo declararon inocente. Sin embargo, la Fiscalía de la Corte de Nueva York lo acusó de lavado de dinero por la cantidad de 60 millones de dólares y pidió su extradición. El expresidente decidió huir a Belice, pero fue capturado por las autoridades que lo mantuvieron retenido hasta que concedieron la petición del gobierno estadounidense. En mayo de 2013 es encontrado culpable y condenado a permanecer un año en prisión en una cárcel de Denver, Colorado. Una vez cumplida la condena regresó a su país donde intentó volver a ocupar un cargo de elección popular, pero el Tribunal Superior Electoral le denegó la inscripción a una candidatura como diputado.

4. Ollanta Humala

Ollanta Humala
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Crédito: Infobae.

Tras haber perdido las elecciones a la presidencia de Perú en 2006, el militar retirado Ollanta Humala llegó al poder en 2011 de la mano del Partido Nacionalista Peruano que junto con su esposa, Nadine Heredia, fundó a mediados de la década anterior. Humala, acérrimo opositor de Alberto Fujimori, llegó al poder con el 57.3% de índice de aprobación. Cinco años después contaba apenas con el 19% de aprobación popular. Tras abandonar la presidencia, empezaron a llegar las acusaciones en su contra. De acuerdo con la Fiscalía General, tanto Humala como la exprimera dama lideraban una organización criminal dedicaba a lavar dinero para las campañas electorales. En 2006 habrían recibido dinero de Venezuela, vía dos empresas paraestatales, mientras que para la campaña de 2011 habrían recibido fondos de la empresa brasileña Odebrecht. Un juez ordenó prisión preventiva para la pareja y desde entonces se encuentran en medio de un juicio que, en caso de perder, los mantendrá durante varios años tras las rejas.