Triple crimen de Alcásser..podrían resolverlo con estas nuevas pistas...

Los tres principales enigmas sin resolver del triple crimen de Alcásser sobre los que se anuncian próximas "novedades" Ha pasado más de un cuarto de siglo, pero el caso Alcásser mantiene todavía varias incógnitas
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Alessali 30/03/2019 0 visitas
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Las últimas declaraciones del doctor Luis Frontela a el cierredigital han vuelto a poner de actualidad el triple crimen de Alcásser, en el que las niñas Toñi, Miriam y Desirée perdieron la vida a manos de Antonio Anglés y Miguel Ricart, quienes las secuestraron, torturaron, violaron y asesinaron un 13 de noviembre de 1992. La investigación dejó muchas pistas cerradas en falso y por tanto también muchos enigmas sobre los que el doctor anunció posibles novedades.

Ha pasado más de un cuarto de siglo, pero el caso Alcásser mantiene todavía varias incógnitas. Dos de las principales fueron causadas por la segunda autopsia realizada por el doctor Luis Frontela y la otra por la huida y desaparición del principal acusado de los crímenes, Antonio Ángles, que ahora tiene 52 años de edad.

El caso volvió a la actualidad después de estas declaraciones del forense Luis Frontela a elcierredigital.com: “En dos o tres meses podría haber alguna novedad, pero en el fondo son conocimientos atrasados a los que ahora se les puede dar otra vuelta. Estoy trabajando en ello. No sé si será importante a nivel judicial o social, eso yo no lo puedo afirmar, pero habrá novedades”.

Estas enigmáticas declaraciones del forense que practicó una segunda autopsia a las niñas de Alcásser a petición de Rafael Vera, secretario de Estado de Seguridad y número 2 del Ministerio de Interior en aquellos años, ha vuelto a despertar las dudas de investigadores y peritos criminales que estudiaron el caso durante años.

Habían pasado 75 días del secuestro de las niñas, era el 27 de enero de 1993, cuando dos apicultores de la zona, preocupados por las frecuentes heladas de aquellos días subieron a ver el estado en que se encontraban sus colmenas y encontraron la mano de una niña emergiendo de la tierra.

Una comisión judicial de Alzira se trasladó hasta el lugar, un paraje conocido como La Romana, y ya en el informe preliminar escrito por la secretaria judicial comenzaron las primeras inconexiones. El apicultor declaró ver como una mano emergía de la tierra, pero cuando comenzaron a desenterrar los cadáveres, el primero, perteneciente a Antonia (Toñi) Gómez, tenía las dos manos atadas con una cuerda. Nunca se explicó cómo un cadáver podía tener una mano saliendo de la tierra, mano que estaba atada a otra enterrada.

Los pelos de la discordia

Este es uno más de lo sucesos no explicados durante la instrucción que llevó el juzgado número 7 de Alzira, al mando del juez José Miguel Bort Ruiz. De los tres enigmas más importantes recogidos en los cuatro mil folios de sumario hay dos que están relacionados con pruebas científicas. Los primeros forenses que realizaron la autopsia a los tres cadáveres encontraron dos pelos en el codo izquierdo de Toñi, un pelo en la mano derecha de Desirée y ninguno en el cadáver de Miriam. Los tres fueron enviados para su análisis al Instituto Nacional de Toxicología.

En la segunda autopsia, realizada por el doctor Frontela, se hallaron 66 pelos en total. En el cadáver de Toñi, 35 pelos, otros 15 en el cadáver de Desirée y otros 16 pelos en el cuerpo de Miriam. Sólo 29 de estos pelos tenían bulbo para poder realizar pruebas de ADN. Además de la autopsia, Frontela emprendió el estudio de ADN de los pelos recogidos entre las ropas de las víctimas.

PELOS DE HASTA SIETE PERSONAS SIN IDENTIFICAR ESTABAN EN LAS ROPAS, UNA CRUZ DE CARAVACA SIN DUEÑA Y LA ROCAMBOLESCA DESAPARICIÓN DE ANTONIO ANGLÉS

Los tres principales enigmas sin resolver del triple crimen de Alcásser sobre los que se anuncian próximas "novedades"

Las tres niñas de Alcásser asesinadas.

Luis Miguel Montero/David González

30 de marzo de 2019

Las últimas declaraciones del doctor Luis Frontela a elcierredigital.com han vuelto a poner de actualidad el triple crimen de Alcásser, en el que las niñas Toñi, Miriam y Desirée perdieron la vida a manos de Antonio Anglés y Miguel Ricart, quienes las secuestraron, torturaron, violaron y asesinaron un 13 de noviembre de 1992. La investigación dejó muchas pistas cerradas en falso y por tanto también muchos enigmas sobre los que el doctor anunció posibles novedades.

Ha pasado más de un cuarto de siglo, pero el caso Alcásser mantiene todavía varias incógnitas. Dos de las principales fueron causadas por la segunda autopsia realizada por el doctor Luis Frontela y la otra por la huida y desaparición del principal acusado de los crímenes, Antonio Ángles, que ahora tiene 52 años de edad.

El caso volvió a la actualidad después de estas declaraciones del forense Luis Frontela a elcierredigital.com: “En dos o tres meses podría haber alguna novedad, pero en el fondo son conocimientos atrasados a los que ahora se les puede dar otra vuelta. Estoy trabajando en ello. No sé si será importante a nivel judicial o social, eso yo no lo puedo afirmar, pero habrá novedades”.

Estas enigmáticas declaraciones del forense que practicó una segunda autopsia a las niñas de Alcásser a petición de Rafael Vera, secretario de Estado de Seguridad y número 2 del Ministerio de Interior en aquellos años, ha vuelto a despertar las dudas de investigadores y peritos criminales que estudiaron el caso durante años.

Habían pasado 75 días del secuestro de las niñas, era el 27 de enero de 1993, cuando dos apicultores de la zona, preocupados por las frecuentes heladas de aquellos días subieron a ver el estado en que se encontraban sus colmenas y encontraron la mano de una niña emergiendo de la tierra.

Una comisión judicial de Alzira se trasladó hasta el lugar, un paraje conocido como La Romana, y ya en el informe preliminar escrito por la secretaria judicial comenzaron las primeras inconexiones. El apicultor declaró ver como una mano emergía de la tierra, pero cuando comenzaron a desenterrar los cadáveres, el primero, perteneciente a Antonia (Toñi) Gómez, tenía las dos manos atadas con una cuerda. Nunca se explicó cómo un cadáver podía tener una mano saliendo de la tierra, mano que estaba atada a otra enterrada.

Los pelos de la discordia

Este es uno más de lo sucesos no explicados durante la instrucción que llevó el juzgado número 7 de Alzira, al mando del juez José Miguel Bort Ruiz. De los tres enigmas más importantes recogidos en los cuatro mil folios de sumario hay dos que están relacionados con pruebas científicas. Los primeros forenses que realizaron la autopsia a los tres cadáveres encontraron dos pelos en el codo izquierdo de Toñi, un pelo en la mano derecha de Desirée y ninguno en el cadáver de Miriam. Los tres fueron enviados para su análisis al Instituto Nacional de Toxicología.

En la segunda autopsia, realizada por el doctor Frontela, se hallaron 66 pelos en total. En el cadáver de Toñi, 35 pelos, otros 15 en el cadáver de Desirée y otros 16 pelos en el cuerpo de Miriam. Sólo 29 de estos pelos tenían bulbo para poder realizar pruebas de ADN. Además de la autopsia, Frontela emprendió el estudio de ADN de los pelos recogidos entre las ropas de las víctimas.

Según sus conclusiones, se apreciaron tres cabellos pertenecientes al "sujeto D" en el jersey y en la ropa de Antonia; cuatro cabellos del "sujeto F" hallados en el jersey de Antonia y en el sujetador de Desirée; tres pelos de pubis de Miguel Ricart hallados en la ropa de Miriam y en la de Desirée. Un pelo de cabeza del "sujeto J", hallado en la ropa de Desirée, y una cana de cabeza del "sujeto G" hallada también en la ropa de Desirée.

En la alfombra que envolvía los cadáveres de las niñas el doctor Frontela encontró otros cuatro pelos distintos. En su informe afirmó “estar seguro” de que uno era de Antonio Anglés y otro de Miguel Ricart, los dos únicos acusados y condenados por los crímenes. Los otros dos nunca se supo de quienes eran, aunque tras el análisis de todas las 29 muestras capilares se dedujo que pertenecían a siete personas diferentes, incluido un pelo canoso, perteneciente al "sujeto G", encontrada en la ropa de Desirée y que despistó a los investigadores. “Ninguno de esos pelos”, añadía el informe de 209 folios redactado por Frontela, “corresponde a ninguno de los sospechosos” y “además, hay otros tres pelos no catalogables, porque de Roberto Anglés (hermano del principal sospechoso) no se han recibido suficientes pelos e ignoramos si entre ellos puede haber algunos canosos o albinos”.

El doctor Frontela no pudo seguir examinando las muestras, ya que nunca volvió a tener acceso a ellas y aquella nueva vía de investigación se cerró vía sentencia 803/1999 del Tribunal Supremo, que ratificaba la condena a Miguel Ricart: “deducciones que le hubiesen podido perjudicar (en referencia a Miguel Ricart) aunque serían seguramente lógicas y admisibles, introdujo hipótesis escasamente verosímiles como la participación de otros delincuentes, además del sentenciado (Miguel Ricart) y el rebelde (Antonio Anglés)”. Es decir, el Tribunal Supremo se cargó de un plumazo el trabajo coordinado del doctor Frontela, entonces de la Universidad de Sevilla, y del profesor Ángel Cariacedo del Instituto de Medicina Legal de Santiago de Compostela.

Ésta es solo una de las muchas dudas que se plantean al revisar los 4.000 folios que componen el sumario del triple asesinato de Alcásser. José Miguel Bort Ruiz, juez instructor, declaró hace unos años al diario El País que “lo que más me extrañó fue la cantidad de objetos desperdigados alrededor de los cuerpos".

Uno de los primeros folios recogía la situación del escenario: “Por los alrededores, diseminados y en la superficie aparecen los siguientes efectos: un calcetín blanco de tamaño mediano, una cazadora de tela vaquera, marca “Liberto”, una camiseta de algodón, de color gris con un rótulo blanco, de tamaño mediano, unos prismáticos de tamaño pequeño con funda, un guante, tres cinturones (…). Aparece, asimismo, fragmentado en pequeños trozos, un papel que contiene al parecer un nombre”.

Esta última pista llevó directamente hasta Enrique Anglés, hermano de Antonio, un delincuente común que había quebrado una condena anterior y se convertiría en el enemigo número 1 de la policía, finalmente asesino condenado en rebeldía por las tres violaciones y asesinatos. Llama la atención que dos meses y medio después aquel trozo de papel siguiera allí a la intemperie, en una zona que durante el invierno es batida por el viento y las heladas nocturnas.

No es la única cosa extraña o difícil de explicar que consta en el sumario, ya que existen otras contradicciones más difíciles de entender. Por ejemplo, en el folio 458 consta que la 311ª Comandancia de la Guardia Civil de Valencia remitió a su laboratorio de balística los proyectiles extraídos de los cadáveres, para determinar si fueron disparados por la misma arma.

La primera muestra, según el texto del informe, "contiene proyectil alojado en el cráneo" del cadáver número uno, el de Antonia Gómez Rodríguez (Toñi). Sin embargo, en el folio 813, el Instituto Nacional de Toxicología dice que “el cráneo del cadáver número uno”, el de Antonia, “presenta un orificio de entrada en fosa temporal izquierda y un orificio de salida en el techo de la órbita derecha”. ¿Cómo puede quedarse alojado en un cráneo un proyectil que entra y sale?

Fernando García, padre de Miriam, siempre mantuvo la teoría de que su hija y las otras dos niñas no murieron en aquel paraje porque en la casa derruida no se encontró ni un rastro de sangre, algo muy extraño teniendo en cuenta la exposición de los macabros y violentos hechos que confesó Ricart: “Las tres jóvenes protestaban y querían marcharse, ante lo que Antonio, nuevamente iracundo, comenzó a golpear con una tranca a Miriam y Desirée, que se encontraban atadas al poste, y les dio varios golpes fuertes, quedando una de las dos, Desirée, inconsciente, mientras Miriam le pedía a Antonio que no le pegase (...). A continuación, Antonio cogió a Toñi y la tiró a un colchón que allí había y la desnudó totalmente mientras ésta se oponía y se defendía, siendo en todo momento reducida por Antonio (…)”.

Continuará...


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