Turismo de riesgo. ¿Te animarías a ir de vacaciones a Chernóbil?

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Un sobrecalentamiento en uno de sus reactores ocasionó, la madrugada del 26 de abril de 1986, una explosión en la Central Nuclear de Chernóbil, al norte de Ucrania, que liberó partículas radioactivas por 13 países europeos.

 

Como consecuencia de la explosión murieron 31 trabajadores de la planta nuclear. Sin embargo, el número de víctimas que murieron en el transcurso de las semanas, meses y años siguientes, aún es desconocido, pero algunas organizaciones hablan de hasta 90 mil muertos relacionados con la radioactividad liberada que fue 500 veces superior a la de la bomba atómica de Hiroshima.

 

La mañana de la explosión fueron desalojados de la ciudad de Prípiat, a 4kms de Chernóbil, más de 50 mil habitantes, la mayoría de los cuales laboraba para la planta nuclear. Más de 600 mil trabajadores, llamados “liquidadores”, fueron contratados para apagar el incendio y aislar a la central nuclear del exterior para que la radioactividad ya no se siguiera expandiendo por el aire.

 

Más de 30 años después de aquel accidente, Chernóbil ha sido herméticamente sellado con un sarcófago de más de 110 metros de altura que costó 1,500 millones de euros. Los niveles de radioactividad han bajado, los animales silvestres han regresado al perímetro aislado alrededor de la planta y se han relajado las medidas de seguridad.

 

Eso ha propiciado el surgimiento de un fenómeno conocido como “turismo de riesgo” o “turismo extremo” en el que, por saciar una adicción a la adrenalina y el peligro, la gente paga por vivir una experiencia con emociones fuertes.

 

En la ciudad de Kiev, a una hora y media por carretera al sur de Chernóbil, se pueden encontrar varias agencias de viajes que organizan tours guiados a la zona de la planta nuclear. Por 30 dólares por persona, el paquete incluye transporte ida y regreso a Kiev, comida tradicional ucraniana, visita guiada, un contador Geiser que mide los niveles de radioactividad, acercamiento a la planta nuclear y recorrido por algunos edificios abandonados y calles en las que la vegetación ha ido ganando espacio luego de tres décadas de abandono.

 

Los organizadores aseguran que una estancia de varias horas en la zona de exclusión es totalmente inofensiva para la salud humana. Sin embargo, antes de iniciar el viaje, las agencias piden a los turistas firmar un contrato de exclusión de responsabilidad en caso de cualquier afectación a la salud del visitante.

 

“El nivel de radiación en la zona de exclusión de Chernóbil es en promedio ligeramente superior a la radiación normal en la naturaleza, sin embargo, la dosis de radiación recibida en una estancia de dos días en Pripyat no excederá a 6 microsieverts - lo que equivale a 6 horas dentro de un avión intercontinental”, dice la agencia Chernobylwe.com “Durante dos días en la zona de Chernóbil, el cuerpo humano recibirá una dosis de radiación que es una menor cantidad de rayos X que un examen médico en un hospital.”

 

Si aun así sigues interesado en ir a Chernóbil, queda estrictamente prohibido fumar, abandonar el grupo, beber alcohol, tocar cualquier objeto que encuentres tirado en la calle o en el interior de los edificios y, desde luego, no te puedes llevar nada a manera de recuerdo, ni siquiera una piedra: todo está contaminado con radioactividad y así permanecerá durante varios miles de años más.

 

La película Chernobyl Diaries (Terror en Chernóbil/EUA/2012) narra la experiencia de un grupo de turistas que, en su camino hacia Moscú, deciden hacer una parada en Kiev para visitar la planta nuclear. Más allá de la imaginación de sus creadores que inventó seres amorfos viviendo entre sus calles en espera de turistas para comérselos, hay un punto de verosimilitud en el argumento: no se puede estar mucho tiempo en la zona, de lo contrario, los efectos en el organismo se empiezan a sentir en forma de nauseas, vómito, mareos y presión baja.  

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1. Ciudad de Prípiat antes del desastre.

Ciudad de Prípiat antes del desastre.
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Crédito: Chernobylwel.

Hasta 52 mil personas llegaron a vivir en Prípiat. Esta ciudad fue construida especialmente para los trabajadores de la planta nuclear, ubicada a unos 4.5 kilómetros al sur de la urbe. Era una de las ciudades emblema de la antigua Unión Soviética: calles bien trazadas, construcciones imponentes, parques deportivos, escuelas. Sin embargo, 36 horas después de la explosión en Chernóbil, cientos de camiones ya habían evacuado a toda la población. Atrás dejaron sus pertenencias. No se les permitió llevar nada. Incluso, la ropa que llevaban puesta, ya estaba impregnada con radioactividad.

2. La planta nuclear.

La planta nuclear.
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Crédito: Flirckr/Roman Harak.

Así es como luce en la actualidad la central nuclear de Chernóbil. Los trabajadores llamados "liquidadores" se encargaron de apagar el fuego y de construir, a su alrededor, paredes de hormigón que sellaran la planta. En 2004 y 2016 se colocaron encima otros dos "sarcófagos" para impedir que, al menos durante cien años más, la radioactividad no escape de la central. La visita guiada incluye un acercamiento a la planta nuclear durante no más de diez minutos.
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3. La feria.

La feria.
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Crédito: Klasowski/Pixabay.

Una de las imágenes emblema de Prípiat es la noria, o rueda de la fortuna, que formaba parte de la infraestructura de entretenimiento para los trabajadores del Estado. La ciudad se diseñó como una gran unidad habitacional donde sus habitantes no tuvieran necesidad de salir para satisfacer todas sus necesidades, incluyendo las de diversión para los niños.

4. La escuela.

La escuela.
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Crédito: Flirckr/Roman Harak.

Es bien sabido que en la Unión Soviética la promoción del deporte era fundamental para el lucimiento internacional del país durante los Juegos Olímpicos. Los espacios para la práctica de diversos deportes dentro de las instituciones educativas era indispensable. Las visitas guiadas a Prípiat incluye ingresar a la escuela donde las instalaciones deportivas, como todo lo demás, ha sido carcomido por 30 años de abandono.
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