Vacaciones que parecían perfectas pero que terminaron muy mal. ¡Qué lamentable!

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Las vacaciones son para olvidarse de los problemas, del estrés laboral, de la rutina diaria. Hay gente que ahorra todo el año para poder tomar unas merecidas vacaciones durante el verano y conocer lugares nuevos, escenarios paradisiacos que los llenen de energía antes de regresar a la vida laboral. Pero a veces ese sueño se convierte en una pesadilla que puede terminar en tragedia. Accidentes de todo tipo han hecho que algunas personas hayan tenido las peores vacaciones de su vida. En esos casos, regresar a casa se convierte en el anhelo más preciado. Es por eso que viajar a destinos que se encuentran amenazados por el terrorismo o que no cuentan con medidas de seguridad para salvaguardar la integridad de los turistas se puede convertir en una trampa mortal. En otros casos, sin embargo, simplemente la mala suerte juega en contra de los visitantes y el destino no tiene la culpa. A continuación presentamos algunos casos de turistas cuyas vacaciones han terminado en tragedia, en una experiencia muy amarga o víctimas de la delincuencia local. Algunos han sobrevivido para contarlo. Otro no corrieron con la misma suerte.

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1. Turibús cae por un barranco.

Turibús cae por un barranco.
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Crédito: El Tribuno.

Los hechos ocurrieron el 10 de julio en el cerro de San Cristóbal, en Lima, Perú. Un autobús turístico descendía a gran velocidad cuando, en una de las curvas, se salió del camino y dio varias vueltas por la ladera. Las cámaras de seguridad registraron el momento en que el turibús se precipita por el barranco. El cerro es uno de los puntos turísticos más visitados de la capital peruana ya que en la cima se encuentra un mirador y un museo de historia. Algunos vecinos acudieron a ayudar a los sobrevivientes. Pero también hubo quienes aprovecharon para robar las pertenencias de los turistas, entre los cuales, hubo nueve que fallecieron y 32 que resultaron lesionados.

2. Ataque aéreo por confusión.

Ataque aéreo por confusión.
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Crédito: YouTube.

Fuerzas de seguridad egipcias bombardearon por error un convoy de cuatro autobuses con turistas mexicanos cuando se detuvieron a descansar en un oasis en medio del desierto. Esto sucedió en septiembre de 2015. De acuerdo con el gobierno de Egipto, los militares perseguían por aire y tierra a un grupo de terroristas yihadistas en la frontera con Libia. El autobús de turistas se habría internado en una “zona prohibida” y el ejército los confundió con su objetivo. Tras el ataque murieron ocho turistas mexicanos y cuatro guías egipcios. Las familias fueron indemnizadas con 140 mil dólares por cada una de las víctimas.

3. Embarcación se hunde por el peso.

Embarcación se hunde por el peso.
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Crédito: YouTube.

Guatape es una región cubierta de lagos, selva y pueblos coloniales al noroeste de Colombia, por lo que es una de las zonas más visitadas por los turistas. El 26 de junio, la embarcación de cuatro pisos “El Almirante” zarpó de un muelle con 170 turistas a bordo. Nadie llevaba chalecos salvavidas. A los diez minutos de haber iniciado su recorrido, el barco se detuvo y comenzó a ladearse en una parte del lago que tiene una profundidad de 45 metros. Algunos turistas se arrojaron al agua, otros no sabían nadar y esperaron a las lanchas que se fueron acercando para rescatar a los pasajeros. El resultado fue de 9 muertos y 35 heridos. En cinco minutos el barco se fue al fondo del lago.

4. El peor festival de música

El peor festival de música
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Crédito: Twitter.

Lo vendieron como unas vacaciones de fin de semana en un festival de música en una isla privada (que presuntamente había pertenecido a Pablo Escobar) en las Bahamas. Incluso, el Fyre Festival fue anunciado por espectaculares supermodelos en una publicidad que las ubicaba en medio de yates de lujo entre las turquesas aguas del Caribe. Sin embargo, al llegar a la isla, los turistas se encontraron con que no había escenarios para las bandas, el “lujo ecológico” que les habían prometido para descansar eran en realidad casas de campaña como las que se usan para situaciones de emergencia, y que “la experiencia gourmet internacional” eran sándwiches de queso en envoltorios de plástico. El caos se generalizó cuando empezaron a fallar los sistemas de energía eléctrica, faltaba el agua y la comida y muchos no pudieron regresar a sus destinos, por lo que empezaron a entrar en pánico. El precio de los boletos oscilaba entre los 4 mil y los 12 mil dólares. Por lo pronto, los organizadores del Festival ya se enfrentaron a una demanda de 100 millones de dólares interpuesta por uno de los turistas estafados.